En personas con discapacidad intelectual y con trastornos se sabe poco de las condiciones de salud mental, se evidencia también que las familias y los cuidadores tiende a tener mayor prevalencia de situaciones de depresión y trastornos de ansiedad. Cuando una persona tiene dificultades para comunicarse o expresar es muy difícil hacer un diagnóstico de su salud mental. Los signos más claros son cambios de comportamiento, irritabilidad, agitación, decaimiento del ánimo, lo que se presenta en un cambio relativamente amplio. La recomendación para las y los cuidadores de estas personas lo primero es buscar ayuda, abrir espacios de comunicación y atención del comportamiento en todos los contextos (colegio, entorno), acompañamiento y amor. Lo segundo es acompañar la evolución de la persona con discapacidad, promover espacios de ocio y entretención, participación en actividades sociales. Cuando se reparten mejor las tareas entre los padres y madres, las personas con discapacidad tienen mejor evolución y desarrollo.
Información técnica
Fuente
Fundaciones Rassmuss
