Los resultados en la evaluación PISA 2025 de Ciencias muestran un importante hallazgo: existe una valoración positiva de las y los estudiantes hacia el apoyo de sus profesores, aunque persiste un clima disciplinario desafiante en el aula. ¡Te invitamos a sostener conversaciones pedagógicas junto a los equipos educativos de tu establecimiento a partir de los datos publicados y nuestra infografía!
PISA es una evaluación internacional coordinada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que mide las competencias de estudiantes de 15 años en Lectura, Matemática y Ciencias Naturales. En la edición 2025, participaron 91 países y economías, entre los que estuvo Chile.
La evaluación fue aplicada entre agosto y octubre del año pasado, de manera online, a 6.574 estudiantes de 222 establecimientos educacionales. Los estudiantes que participaron cursaban, en general, primero y segundo medio. Es decir, son jóvenes que cuando comenzó la pandemia por COVID-19, se encontraban en 4° y 5° básico.
¿Qué mostraron los resultados de PISA 2025 para nuestro país? Chile obtuvo 436 puntos en Lectura, 442 en Ciencias Naturales y 403 en Matemática, lo que representa una disminución frente a la medición 2022 (en Lectura, -12 puntos; en Ciencias Naturales -2 puntos y en Matemática -9 puntos). Esta tendencia se da en un escenario internacional donde la mayoría de los sistemas educativos también registró caídas en sus resultados.
Apoyo docente en las clases de ciencias
En esta área, PISA evalúa tres competencias centrales: explicar fenómenos científicamente; construir y evaluar diseños para la investigación científica e interpretar datos y evidencias de manera crítica; e investigar, evaluar y utilizar información científica para la toma de decisiones y la acción. En otras palabras, no se trata solo de memorizar contenidos, sino de poder pensar y actuar como científico frente a situaciones de la vida cotidiana.
Aunque el puntaje no subió, hay una buena noticia relacionada con la percepción que tienen las y los estudiantes sobre el acompañamiento de sus profesores. En Chile, un 86% declaró que, en la mayoría de las clases de ciencias, el profesor o profesora muestra interés en el aprendizaje de cada estudiante, cifra que supera con holgura el promedio de los países de la OCDE (69%).
A esto se suma que un 80% señaló que su profesor sigue enseñando hasta que los estudiantes entienden (promedio OCDE: 66%), y un 81% indicó que recibe ayuda adicional cuando la necesita (promedio OCDE: 73%). En un contexto de resultados a la baja, este vínculo pedagógico aparece como un activo importante del sistema escolar chileno.
“Que las y los estudiantes perciban interés, acompañamiento y disposición de sus docentes de ciencias para ayudarlos a aprender es un dato muy relevante. La práctica pedagógica es uno de los factores escolares con mayor incidencia en los aprendizajes, por lo que este compromiso constituye un punto de apoyo que debemos valorar y, al mismo tiempo, seguir fortaleciendo. Desde Educarchile continuaremos aportando en esta área, generando oportunidades de formación y recursos que contribuyan a fortalecer las prácticas pedagógicas y a ampliar las oportunidades de aprendizaje de las y los estudiantes", señala Jocelyn Catalán, coordinadora general de Educarchile.
Clima disciplinario: un desafío pendiente
El clima disciplinario en las clases de ciencias sigue siendo motivo de preocupación: cerca de un 23% de los estudiantes en Chile declaró que no puede trabajar bien en la mayoría o la totalidad de las clases (promedio OCDE: 19%), un 43% señaló que el ruido y el desorden interrumpieron la mayoría o todas las clases de ciencias (promedio OCDE: 31%), y un 31% indicó que sus compañeros no escuchan lo que dice el profesor (promedio OCDE: 29%).
Ahora bien, un 48% indica que en todas o la mayoría de sus clases de Ciencias Naturales los estudiantes se distraen debido al uso de recursos digitales o informáticos, frente a un 28% en el promedio OCDE. Cabe señalar, que el año pasado aún no comenzaba a regir la ley 21.801, que regula y restringe el uso de teléfonos celulares y dispositivos móviles personales en todos los establecimientos educacionales del país que imparten educación parvularia, básica y media.
Curiosidad y perseverancia
Ahora bien, hay datos que destacan positivamente. En Chile, un 75% de los estudiantes está de acuerdo o muy de acuerdo en que son curiosos sobre muchas cosas distintas, por sobre el 73% del conjunto de países de la OCDE. Y un 73% declaró que aplica un esfuerzo adicional cuando el trabajo se vuelve desafiante, cifra que supera ampliamente el promedio OCDE (60%).
Estas disposiciones —curiosidad y perseverancia— son justamente los cimientos sobre los que se construyen mejores aprendizajes, y su fortaleza en el estudiantado chileno es una señal alentadora que vale la pena cultivar y nutrir. En este terreno, las y los docentes, tiene mucho que decir y aportar.
Así, más que cerrar conclusiones, los resultados de PISA 2025 nos invitan a abrir conversaciones pedagógicas: ¿Cómo transformamos la curiosidad y la perseverancia en aprendizaje profundo?, ¿cómo protegemos la atención y damos un uso pedagógico a la tecnología?, ¿qué oportunidades tienen nuestros estudiantes para explicar, argumentar y usar evidencia?, ¿qué señales necesitamos mirar, además del puntaje, para comprender mejor lo que aprenden las y los estudiantes?
Estas preguntas no tienen una respuesta única ni definitiva. Su valor, radica en la posibilidad de pensarlas en conjunto. Te invitamos a llevarlas a tu comunidad educativa, a discutirlas con tus equipos y a convertirlas en el punto de partida de nuevas prácticas.